Separadas
Querido Visitante:
Me encantaría continuar con la correspondencia entre Lía y Gabi pero la verdad es que no se cómo hacerlo. Esas dos partes de mí siguen separadas. Me hubiera gustado un reencuentro navideño, muy de anuncio publicitario de turrón. O un comenzar el año con una reconciliación peliculera.
Lo cierto es que sigo escindida y ellas sin ganas de decir una palabra. Están ahí: Lía en su pequeño mundo movido por ondas sísmicas; Gabi en un lugar lejano, cual náufraga. Incapaces, a pesar del amor que se profesan, de superar sus propios muros.
Siento que durante los últimos años, Lía ha tenido más protagonismo en mi vida. He estado ocupada en construir un lugar amable. Con la sensación de vivir en un todavía sigo aquí. La incertidumbre es una perra fiel. No lo digo con dramatismo teatrero. Me gustaría que lo leyeras como lo haría una niña vieja. Con un poco de inocencia y un poco de hartazgo. Pero con la vista puesta en lo próximo. Porque si hay algo que hace brillar mis ojos, son las posibilidades. Y el mañana está lleno de ellas.
Con Gabi viajé en un pasado que hoy se me antoja lejano. Reconozco a esa persona que fui en las fotos. Sin ser ya esa persona. A veces la añoro y a veces me alegro mucho del lugar que ocupo ahora. De los viajes con Gabi me quedo sobre todo con esto: la belleza está en mi mirada, no en el paisaje de fuera. Esta verdad te devuelve el poder para re-encantar el mundo. Porque ver belleza se convierte en una decisión, no en un encuentro fortuito más o menos estético.
Hace cuatro meses, cuando empecé la aventura postal entre mis dos personajes, estaba en un momento incómodo. Tenía una página en blanco por delante a varios niveles, laboral y personal (sigo en ese blanco). La inercia social me impulsaba a crear algo. Mandatos estúpidos que, a nivel subterráneo, presionan con su avance artificial. Había que salir del letargo veraniego y unirse a la ansiedad de los comienzos. Forzar un poquito la máquina.
No se puede acelerar el crecimiento de una planta.
Mis tentativas me llevaban a caminos andados. Y cuando decidía caminarlos, a pesar de las advertencias internas, lo que encontraba fuera era silencio. Gritos sordos en mitad de la tormenta de arena. Toda esta poesía para decirte que mis propuestas cayeron en saco roto.
Hay una vocecita insistente. Me dice que debo hacerlo de otro modo. Que no vuelva al pasado. Que lo aprendido forma parte de mí. Que la nueva forma se irá revelando. Solo tengo que dar pasos. Aunque no tenga un plan. Solo anda. Siente lo que hay debajo de tu ombligo. Quédate con el calorcito en las tripas. Ahí también reside el miedo. Pero éste es un animalillo que te insta a seguir. Rodéate de gente que, aunque no te entienda, te quiera bien. Porque ellos te abrazarán cuando lo necesites. Tu luz no está al servicio de otros. Es un fuego que arde para ti.
Hoy es noche de Reyes. Hoy es noche de Magos.
Hoy agradezco lo que tengo.
Hoy no pido nada.
“Lo que das, te lo das”, dice el mago Jodorowsky.
Feliz noche.



Ohhhh qué bonicoooo!