Esta semana la cosa va sobre comunicar. ¿Qué, cómo y para qué dices lo que dices? ¿Desde dónde lo estás haciendo?
Es un tema que me bloquea. No suelo expresar lo que realmente siento y pienso. Solo cuando me quito la coraza del miedo a ser juzgada y la armadura de la sobre-adaptación, las palabras salen. A veces como pan recién hecho y otras como hierro machacado en una forja. Calientes y desde las tripas.
¿Eres de las que no les cuesta hablar o de los que mastican las palabras antes de abrir la boca?











