Pequeño inciso
Querido visitante:
Me apetece hacer una carta diferente y romper el flujo de comunicación entre Gabi y Lía. Voy a dejar que escuches mi voz, hay algo que quiero compartir contigo.
Desde hace unos meses estoy inmersa en un proceso de cambio. Siempre estamos cambiando, no te falta razón, pero nunca he tenido tanta conciencia de esas ondas sísmicas como en este momento de mi vida. Me he entrenado durante años para convertirlas en relato, para que tengan un sentido narrativo, una apariencia de historia. ¿Con qué finalidad? Poder contármela y entender qué está pasando conmigo.
De un tiempo a esta parte el quiebre de mi realidad no me permite hacer ese gesto tan familiar para mí. Me he dado cuenta que convertir en relato lo que me pasa es otra forma de huida. Es útil para poner orden y no perderme en la maraña emocional pero es igual de efectiva para evitar sentir esa maraña.
Hay vivencias que si no nos calan hasta los huesos, si no las atravesamos con el cuerpo, si no tenemos la valentía de sentirlas y soltar, quedan cristalizadas y suelen repetirse.
En mi caso podía ver la repetición sin ser capaz de salir del círculo. Empujada por una fuerza centrífuga inevitable. ¿Te has sentido alguna vez así? ¿Arrastrada por una corriente que conoces, sin posibilidad de cambiar el curso del río?
Pues sí, conseguí salir. Y ahora estoy mojada y con frío.
No hay épica en esa salida. No tengo ninguna historia de aprendizaje digna del viaje del héroe. Se me puso una verdad delante y ya no pude ignorarla. Me dolía más quedarme como estaba que salir a la intemperie. Así de simple.
Lía y Gabi son fruto de una escisión interna. Un intento de salvaguardar a esas dos partes contradictorias, dejando que cada una siga su naturaleza. Lía con su necesidad de refugio y hogar. Gabi diciendo sí y probando cosas nuevas. Sus cartas son una especie de diario ficcionado. No he llegado a un final pero sí a un punto de inflexión. Mi mente quiere un plan. Mi cuerpo me dice que no lo hay. Que solo existe un paso detrás del otro. Rendirme a esto cuesta mucho.
Quería que me vieras un momento. Que supieras, si no lo habías notado ya, que no tengo un plan para ellas, como tampoco hay uno para mí. Que solo puedo escribir una carta detrás de otra. Y que esta ficción es lo más verdadero que puedo ofrecerte.
Hasta pronto.


